"Fuga" al campo el día de los Santos

El Día de Todos los Santos tiene una significación especial en Andalucía, donde muchos pueblos conservan antiguas tradiciones. Es el caso de Baños de la Encina, donde los hombres se iban al campo para escapar al constante toque a muerto de las campanas de la parroquia de San Mateo. Noticia de Diariosur.es

HOY la fiesta es un tanto distinta, y no son solo los hombres los que pasan el Día de los Santos en el campo. Por eso, quien acuda este fin de semana a esta localidad jiennense no encontrará a a nadie por las calles. Tendrá que irse al campo, donde los bañuscos y bañuscas pasan estos días en sus chozos serranos, bien provistos de vino y comida, que compartirán con agrado con los visitantes. La explicación a esta costumbre de salir al campo en un día tan señalado se ha buscado en el deseo de los hombres de escapar del constante toque a muerto que pregonaban las campanas de la parroquia de San Mateo, día y noche. Otra teoría señala que la fiesta tiene unas raíces mucho más hondas que pregonan vida y no muerte. El 1 de noviembre para pueblos trashumantes, como fueron lo bañuscos en origen, supone el reinicio de la vida, la muerte del estío es superada con las primeras aguas del otoño: nace el pasto, la caza se ha multiplicado, se lleva a cabo la sementera y los principales frutos de esta sierra se recolectan ahora: aceituna, espárragos, hongos, etcétera. Por eso, este día de Todos los Santos es para los bañuscos día de celebrar.  Antiguamente era tradición que al campo solo fueran los hombres. Hoy es una fiesta muy popular a la que acuden familias y amigos agrupados en peñas. Son días de comida y bebida en abundancia, aunque su origen fue mucho más humilde: los hombres llevaban a la sierra pan y vino, y el resto lo aportaba la propia naturaleza: pequeños pájaros cazados con ‘liria’, perchas y trampas, conejos y liebres apresados con lazos elaborados con las crines de los caballos, etcétera. Y siempre presentes las migas de pan y las gachas de harina, aceite, azúcar, matalauva y tostones de pan, que también eran utilizadas la noche de los Difuntos para tapar las cerraduras de las casas y evitar así la entrada de las almas en pena en las casas de los vivos.]]>

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