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Fiestas


Son los patronos de Baños, Nuestra Señora de la Encina y Nuestro Padre Jesús del Llano, cuya cofradía data del siglo XVI, si bien ya existían con anterioridad hermandades separadas de ambas advocaciones patronales, quedando fusionadas definitivamente en el siglo XIX. Cuenta la tradición que un 9 de mayo de 1225, tal vez 1226, encontrándose un labriego arando con sus bueyes las tierras de un encinar próximo al paraje conocido como Cuesta de los Santos, vio cómo la Virgen, envuelta en una intensa luz, le pidió desde lo alto de una encina que se construyera un santuario donde se le diese culto. Del tronco de dicha encina comenzó a manar aceite para socorro de desvalidos que por allí acertaran a pasar. Existe aún hoy una encina, retoño de aquélla sobre la que se obró el prodigio, situada en el Chaparral de Medinilla, donde en las bellotas que da una de sus ramas puede verse grabada en su corteza la imagen de la Virgen. Esta piadosa tradición es la que dio lugar a la romería que cada segundo domingo de mayo se celebra al Santuario de la Virgen de la Encina, situado a cuatro kilómetros de la milenaria villa, cuya primitiva construcción data de finales del siglo XIII, concluyéndose su definitiva ampliación en 1622.
De la Semana Santa, que data del siglo XVI, se han ido perdiendo con el tiempo antiguas cofradías y pasajes con valor de auténticos autos sacramentales, como el del “Desenclavamiento”, o las imágenes articuladas del Nazareno y de la Virgen de los Dolores, protagonistas de un emotivo encuentro. Se conservan, sin embargo, los denominados tres “pregones”, el del Ángel, el de Poncio Pilato y la Sentencia, que son cantados en la parroquia de San Mateo en el amanecer del Viernes Santo, antes de que salga la procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno, y las llamadas “coplas de Pasión”, cantadas en pequeños grupos por las esquinas por donde discurren las procesiones. El Domingo de Resurrección tiene lugar lo que se conoce popularmente como el “Abrazo”, donde los portadores del paso de Cristo Resucitado, que sale de la parroquia de San Mateo, al avistar el paso de la Virgen saliendo del Santuario de Jesús del Llano, emprenden una veloz carrera hasta encontrarse en un simbólico abrazo.
Otra curiosa tradición es la que se lleva a cabo el Día de los Santos, a primeros de Noviembre, donde los hombres, formando grupos o “partías”, abandonan el pueblo marchándose a pequeños cortijillos o chozos de la sierra, donde pasan varios días con sus noches, dedicados a la caza de pájaros con “liria”, compartiendo el pan, el vino y las bromas y chanzas. El origen de esta costumbre se ha querido ver en el hecho de que por Los Santos y por el Día de los Difuntos las campanas de la iglesia no dejaban de tocar ni de día ni de noche, con la consiguiente congoja de ánimo, la cual era olvidada por los varones del pueblo yéndose donde no se oyeran las campanas, celebrándose así más un “velatorio” con abundante comida y bebida por los que estaban vivos allí presentes, que por los que ya habían abandonado este mundo, de cuyas almas y del ruego por ellas se encargaban las mujeres que habían quedado en el pueblo.
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Ayuntamiento de Baños de la Encina

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