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Patronos


Virgen de la Encina

EncinaCuenta la leyenda que un agricultor labrando, escuchó como a una de las enormes encinas que había por aquellos parajes, se le rompía una rama, cuando acudió al lugar, encontró en el hueco que la rama había dejado al romperse por su propio peso, una figura de una Virgen sedente de madera. El agricultor la cogió y se la presentó al cura del pueblo como un hecho insólito y milagroso, el cual desdeño la imagen dejándola de lado en la iglesia. Cuando el agricultor volvió a sus quehaceres pudo comprobar que los hechos sorprendentes se seguían produciendo. De la herida que la rotura de la rama había producido en el tronco de la encina, ¡manaba aceite!. Lo comunicó nuevamente a la iglesia en donde no le hicieron el menor caso. Un rico terrateniente de la localidad se interesó mucho por aquel prodigio y compró los terrenos con idea de atribuir efectos milagrosos a aquel aceite. Dicen que en el mismo instante que pagó el importe del terreno, dejó de manar aceite. Posteriormente se dieron cuenta que otra de las encinas, fuera de los terrenos comprados, empezó a dar sus frutos con una rugosidad en su lisa cáscara, en donde se podía ver la imagen de la Virgen, otro hecho curioso, sorprendentes o milagroso el cual podemos aún seguir contemplando, puesto que gracias a Dios la encina se conserva y sigue dando año tras año bellotas con una rugosidad triangular en su cáscara en la cual muchos bañuscos dicen ver a su patrona.

 

 

 

 

 

 

  

Nuestro Padre Jesús del Llano o Cristo de la Luz

jesus del llanoCuenta la tradición bañusca que Jesús del Llano tenía su ermita en su ubicación actual, pero en aquel entonces, a las afueras del pueblo, fuera del casco urbano. Jesús del Llano se encontraba clavado en una cruz de plata maciza, la cual una noche desapareció, junto con el Cristo. Se denunció el caso y el Cristo no aparecía. En un vertedero próximo, -probablemente en las canteras- empezó a verse una luz. Al principio se pensó que perteneciese los fatuos de algún animal muerto; lo cual pasado el tiempo se desestimó al observar que la luz, crecía cada noche. Se tomó la determinación de indagar en aquel misterio y acudieron con antorchas de algarrobas a desenterrar lo que producía aquella misteriosa luz. Al poco rato, encontraron el cuerpo de Nuestro Padre Jesús del Llano, con claros signos de haber partido la cruz en varios trozos. Desde entonces se le vino a llamar Cristo de la Luz. Este "apodo" hoy en día se ha perdido casi por completo; quién lo conoce lo suele atribuir a la luminosidad que entra por el tragaluz de su camarín, la cual es reflejada en los múltiples espejos que este posee. Es curioso que se haya perdido este nombre, y se conserve la de poner María de la Luz a las niñas del pueblo. Y que al mismo tiempo se haya perdido la tradición de poner el nombre de Maria del Llano.




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